Cómo funciona la cuenta
El método es viejísimo y no tiene ningún misterio, que es justo lo que lo hace interesante. Se juntan los dos nombres en una sola cadena de letras y se cuenta, una por una, cuántas veces aparece cada letra de la palabra amor: cuántas aes, cuántas emes, cuántas oes y cuántas erres.
Esas cuatro cuentas se pegan una detrás de otra y forman un número. Con «Ana» y «Carlos» sale
anacarlos: tres aes, ninguna eme, una o y una erre, o sea 3011. Ese
número se reduce sumando la primera cifra con la última y la segunda con la penúltima:
3+1 = 4 y 0+1 = 1, que da 41. Y ahí está el porcentaje.
Si el número intermedio tiene muchas cifras, se repite la reducción hasta que quedan dos. Con un número impar de cifras, la del medio se queda como está y pasa a la siguiente vuelta.
Cómo hacerlo en un papel
- Escribe los dos nombres seguidos, sin espacios ni tildes.
- Debajo, escribe A, M, O, R en una columna.
- Ve tachando letras del nombre y apunta el recuento al lado de cada una.
- Lee los cuatro números de arriba abajo como si fueran un solo número.
- Suma los extremos hacia dentro y vuelve a escribir el resultado.
- Repite hasta que queden dos cifras.
Se tarda menos de un minuto y funciona igual que esta página, porque es exactamente lo mismo. La única diferencia es que aquí los nombres se ordenan alfabéticamente antes de juntarlos, de modo que la pareja da el mismo resultado escriba quien escriba primero.
Por qué parece que acierta
Hay dos cosas trabajando a la vez, y las dos son sobre quien lee, no sobre el método.
La primera es que el resultado no es aleatorio: es determinista. Los mismos nombres dan siempre el mismo número, hoy y dentro de diez años. Eso lo hace parecer una medición de algo estable, cuando lo único estable es la ortografía de los dos nombres. Un generador que devolviera un número al azar cada vez se delataría enseguida; este no, y por eso convence.
La segunda es el efecto Forer, el mismo que sostiene los horóscopos: cuando un resultado es vago y encaja con lo que uno ya piensa, se acepta; cuando no encaja, se recuerda como «una tontería». Nadie lleva la cuenta de las veces que falló. Con un número entre 0 y 100, casi cualquier resultado admite una lectura favorable si se busca.
Lo que conviene saber
La distribución de resultados no es uniforme, y eso también tiene su explicación: la letra a es la más frecuente del español, así que casi cualquier pareja de nombres españoles arrastra un recuento alto en la primera posición. Nombres con muchas aes salen bien parados por pura estadística de la lengua, no por nada más.
En inglés la palabra de referencia suele ser loves, con cinco letras en vez de cuatro, así que el número de partida tiene cinco cifras y el resultado de la misma pareja es distinto. Eso solo debería bastar para cerrar el asunto: un método que da otro número según el idioma en que se juegue no está midiendo ninguna propiedad del mundo.
Dicho todo lo cual, el juego es divertido y lleva décadas circulando en cuadernos de clase. Lo que esta página añade es la cuenta a la vista: es más entretenido cuando se entiende el truco que cuando se cree.