El orden de la cuenta: CIF, arancel y luego el IVA
Una importación paga dos impuestos en cadena, y el orden importa. El primero es el arancel, un porcentaje que depende de la partida arancelaria del producto y de su origen, y que se aplica sobre el valor CIF: la mercancía más el flete más el seguro hasta la frontera. El segundo es el IVA de importación, al mismo tipo que dentro del país, pero cuya base no es el CIF a secas sino el CIF más el arancel. El IVA se paga también sobre el impuesto, y ese detalle es el que hace que la cuenta de servilleta se quede corta.
Con mil de mercancía, 120 de flete y 10 de seguro, el CIF son 1.130. Un arancel del 12 % son 135,60, y el IVA del 21 % no va sobre 1.130 sino sobre 1.265,60: 265,78 en vez de 237,30. Esos 28,48 de diferencia son el IVA sobre el arancel, y la página los enseña aparte para que se vea de dónde salen.
Cómo calcularlo a mano
Cuatro sumas. CIF = mercancía + flete + seguro. Arancel = CIF × porcentaje. Base del IVA = CIF + arancel (más otros derechos, si el producto los lleva). IVA = esa base × tipo. Y al final los gastos fijos del despacho —el agente, la tasa de la aduana, el almacenaje—, que no son un porcentaje y por eso van aparte. El total es lo que cuesta el producto puesto en casa, y el sobrecoste sobre el precio de compra es la cifra que hay que comparar con lo que costaría comprarlo dentro.
Franquicias y envíos pequeños
Muchos países no cobran arancel por debajo de un valor: en la Unión Europea los envíos de hasta 150 euros están exentos de derechos, pero no de IVA, que se paga desde el primer céntimo desde julio de 2021. En otros países la franquicia cubre también el IVA, o no existe. Como cambia por país y por año, aquí es un campo: por debajo de esa cifra la página deja el arancel a cero y sigue aplicando el IVA, que es lo que hace la aduana europea; si tu país exime también el IVA por debajo del umbral, pon el IVA a cero.
Lo que conviene saber
El arancel es el dato que no puede vivir en esta página: hay miles de partidas, cada una con su porcentaje, y los acuerdos comerciales lo cambian según el origen —el mismo producto paga distinto si viene de un país con tratado—. Se consulta en el arancel de aduanas de cada país (TARIC en la Unión Europea, TIGIE en México, el de la DIAN en Colombia) buscando la partida del producto. El IVA por defecto es el general de cada país, con la fecha en que se comprobó, pero hay productos con tipo reducido y la aduana aplica el que corresponda.
Y una cosa que sorprende: el transportista que adelanta los impuestos en tu nombre cobra por hacerlo. Ese cargo de gestión es parte de los gastos fijos del despacho, suele ir de diez a treinta, y en un envío pequeño puede ser más que el propio arancel.