Qué hay que comparar de verdad
La cuota mensual es lo primero que mira todo el mundo y lo que menos dice. Una cuota baja puede significar simplemente que el préstamo dura más años, y por tanto que pagarás bastante más en total.
Para comparar bien hacen falta tres cifras, no una:
- La cuota, que dice si puedes permitírtelo cada mes.
- El coste total del crédito: intereses más comisiones más gastos. Es lo que pagas de más por el hecho de financiar.
- El dinero que realmente recibes, que no es el importe solicitado si hay comisión de apertura.
La cuarta cifra útil es el coste por cada 1.000 unidades prestadas, porque permite comparar préstamos de importes distintos en la misma escala.
TIN, TAE y por qué no son lo mismo
El TIN (tipo de interés nominal) es el interés puro, el que se usa para calcular la cuota. No incluye nada más.
La TAE (tasa anual equivalente) incorpora además las comisiones y los gastos obligatorios, y expresa el coste como si fuera un único porcentaje anual. Por eso es la cifra que obliga a publicar la normativa: es la única comparable entre entidades.
Mira lo que ocurre con dos ofertas de 20.000 € a 5 años:
| Oferta A | Oferta B | |
|---|---|---|
| TIN | 6,00 % | 6,30 % |
| Comisión de apertura | 2 % (400 €) | 0 % |
| Cuota mensual | 386,66 € | 389,45 € |
| Intereses | 3.199,36 € | 3.367,13 € |
| Coste total | 3.599,36 € | 3.367,13 € |
La oferta A tiene mejor TIN y cuota más baja, y aun así sale 232 € más cara. Ese es exactamente el motivo por el que no se puede elegir mirando el interés anunciado.
Cómo comparar dos préstamos a mano
- Calcula la cuota de cada uno con la fórmula del sistema francés: cuota = C · i / (1 − (1 + i)⁻ⁿ), con i el interés mensual y n el número de cuotas.
- Multiplica la cuota por el número de cuotas. Eso es todo lo que devolverás.
- Réstale el capital prestado. La diferencia son los intereses.
- Suma las comisiones y los gastos. Ahí tienes el coste total del crédito.
- Divide entre el importe y multiplica por 1.000 si los importes no coinciden.
Si una de las ofertas tiene un plazo distinto, el coste total ya no es comparable sin más: pagar 3.000 € de intereses en 8 años no es lo mismo que pagarlos en 4. Ahí es donde la TAE hace su trabajo, porque reparte el coste en el tiempo.
La trampa del plazo largo
Alargar el plazo es la forma más eficaz de bajar una cuota y la más cara de financiarse. Los mismos 20.000 € al 6 %:
| Plazo | Cuota | Intereses totales |
|---|---|---|
| 3 años | 608,44 € | 1.903,79 € |
| 5 años | 386,66 € | 3.199,36 € |
| 8 años | 262,83 € | 5.231,55 € |
| 10 años | 222,04 € | 6.644,92 € |
De 3 a 10 años la cuota baja un 64 %, pero los intereses se multiplican por 3,5. Si el objetivo es que quepa en el presupuesto, tiene sentido; si es porque «así pago menos», es justo al revés.
Vinculaciones y comisiones ocultas
Estos conceptos rara vez aparecen en el anuncio y sí en el contrato:
- Comisión de apertura: un porcentaje del importe, cobrado al principio.
- Comisión de estudio por analizar la solicitud, se conceda o no.
- Seguros vinculados de vida, hogar o protección de pagos, exigidos para conseguir el tipo bonificado.
- Comisión por amortización anticipada, que penaliza pagar antes de tiempo.
- Domiciliación de nómina o gasto mínimo con tarjeta para mantener las condiciones.
La pregunta que conviene hacer siempre: ¿cuánto dinero recibo y cuánto devuelvo en total? Con esos dos números, todo lo demás sobra.