La fórmula
talla = altura + ajuste por nivel + ajuste por uso ± corrección por peso
De dónde sale
La regla clásica mide el material contra el cuerpo: el esquí llega a la barbilla en un principiante y a la frente o por encima en alguien avanzado; la tabla de snow, entre la barbilla y la nariz. Funciona, pero se queda coja, porque lo que flexa el material no es la estatura sino el peso. Dos personas de la misma altura con quince kilos de diferencia no deberían llevar la misma tabla: la más ligera no consigue doblarla y la más pesada la pasa de rosca. Por eso aquí la altura da la base y el peso la corrige, dentro de un límite para que la corrección no se dispare. El uso también manda: en pista se busca más corto y manejable, y fuera de pista más largo, que flota mejor en nieve blanda.
Cómo calcularlo a mano
- Parte de tu altura en centímetros
- Réstale según el nivel: unos diez centímetros si empiezas, nada si vas suelto
- Ajusta por el uso: más corto para pista y parque, más largo para fuera de pista
- Corrige por peso respecto al de referencia de tu estatura
Lo que conviene saber
La talla es un rango, no un número: dentro de esos diez centímetros la elección es personal y depende del modelo concreto, porque el radio de giro y la rigidez cambian mucho entre esquís de la misma longitud. En la tabla de snow hay un segundo dato que esta página no calcula y que importa igual: el ancho, que lo decide el número de pie. Con un pie grande sobre una tabla estrecha la bota roza la nieve al cantear.