La fórmula
ping = 2 × distancia ÷ (velocidad de la luz × 0,67) + retardo de los saltos
De dónde sale
Hay un suelo que ningún proveedor puede bajar, porque lo pone la física. La luz viaja en fibra a unos dos tercios de su velocidad en el vacío —unos 200.000 kilómetros por segundo— y el ping mide ida y vuelta. Entre Madrid y Nueva York, 5.760 kilómetros en línea recta, eso da 57 milisegundos antes de contar un solo equipo por el camino. En la práctica el cable no va en línea recta y cada router añade lo suyo, así que el ping real suele ser bastante mayor.
Cómo calcularlo a mano
- Toma la distancia en línea recta entre los dos puntos
- Divide entre 200.000 km/s, que es la velocidad de la señal en fibra
- Multiplica por dos, porque el ping mide ida y vuelta
- Suma el retardo de cada equipo intermedio
Lo que conviene saber
Conviene separar dos cosas que se confunden: el ancho de banda y la latencia. El ancho de banda es cuántos datos caben por segundo y se puede aumentar pagando; la latencia es cuánto tarda el primer bit en llegar y está limitada por la distancia. Por eso contratar más megas no baja el ping, y por eso las plataformas de juego en la nube ponen servidores cerca en vez de darles más caudal. La solución a la latencia siempre es geográfica: acercar el servidor. Y hay algo que empeora el ping más que la distancia en las conexiones domésticas, el *bufferbloat*: cuando la línea se satura, los buffers se llenan y el ping se dispara de veinte milisegundos a varios cientos, aunque el servidor esté al lado.