La fórmula
coste = (material + electricidad + desgaste) ÷ (1 − porcentaje de fallos)
De dónde sale
El filamento se vende al kilo y la pieza se mide en gramos, así que el material es una regla de tres: 80 gramos de un rollo de 22 euros son 1,76. Lo que se olvida es todo lo demás. Seis horas a 120 vatios son 0,72 kWh, que a 0,15 el kilovatio son 11 céntimos. Y sobre todo están los fallos: si de cada cien impresiones quince se tiran, cada pieza buena carga con el coste de 1,18 impresiones, no de una.
Cómo calcularlo a mano
- Divide los gramos entre mil y multiplica por el precio del kilo
- Multiplica las horas por el consumo y por el precio del kWh
- Suma el desgaste por hora si lo contabilizas
- Divide entre uno menos el porcentaje de fallos
Lo que conviene saber
El porcentaje de fallos es el número que más cambia el resultado y el que más cuesta admitir. En impresión doméstica bien ajustada anda entre el 5 y el 15 %; en piezas grandes, con soportes o con materiales difíciles como el ABS, sube bastante. Contarlo no es pesimismo: es la diferencia entre una estimación y un deseo. Y si la impresión es para vender, faltan dos cosas más en esta cuenta: el tiempo de preparación y postprocesado —quitar soportes, lijar, pegar—, que suele ser el coste mayor de todos, y el margen. El coste por gramo sirve para comparar piezas entre sí; el coste por hora, para decidir si compensa imprimir algo que se puede comprar hecho.