Duración y frecuencia no son lo mismo
frecuencia = del comienzo de una contracción al comienzo de la siguiente
Son las dos medidas que se piden por teléfono y las dos que más se confunden. La duración es lo que dura la contracción, de principio a fin. La frecuencia es lo que pasa entre el comienzo de una y el comienzo de la siguiente, y ahí está el error habitual: contar desde que termina una hasta que empieza la otra. Si una contracción dura un minuto y hay cuatro minutos de descanso, la frecuencia no es de cuatro minutos, es de cinco. Un minuto de diferencia cambia la respuesta a la pregunta de si toca ir al hospital.
La regla 5-1-1 y sus variantes
La pauta más extendida para un primer parto es la 5-1-1: contracciones cada cinco minutos, de un minuto de duración, mantenidas durante una hora. Los tres números son condiciones a la vez, y por eso la página los comprueba por separado: media hora de contracciones cada cinco minutos no cumple la regla, aunque el ritmo sea el bueno.
No es universal. Con un parto anterior el trabajo suele ir más rápido y muchos centros indican 4-1-1 o 3-1-1; si vives lejos del hospital, la indicación se adelanta; y con una cesárea previa, una inducción programada o un embarazo de riesgo, las instrucciones son otras. La pauta que vale es la que te hayan dado a ti, y por eso es un campo del formulario y no un número fijo de esta página.
Cómo contarlas a mano
- Apunta la hora exacta en que empieza cada contracción.
- Apunta también cuándo termina: la diferencia es la duración.
- Resta la hora de comienzo de una a la de comienzo de la siguiente: esa es la frecuencia.
- Haz la media de las últimas cinco o seis, no de todas: lo que importa es cómo van ahora.
Promediar toda la serie desde el principio esconde justo lo que se quiere ver, que es si las contracciones se están acercando. Por eso la calculadora promedia solo las últimas, y el número se puede cambiar arriba.
Lo que conviene saber
Las contracciones de Braxton Hicks se distinguen de las de parto en que son irregulares, no se hacen más frecuentes ni más largas con el tiempo, y suelen ceder al cambiar de postura, andar un rato o beber agua. Las de parto hacen lo contrario: se acortan entre sí, se alargan y se intensifican. Si al cabo de una hora la serie es la misma que al principio, lo más probable es que todavía no sea el momento.
El registro no se guarda en ningún sitio: vive en esta pestaña y desaparece al cerrarla o al recargarla. Es a propósito —son datos de salud y no tienen por qué quedarse en el navegador de nadie—, pero significa que conviene copiarlo con el botón si quieres conservarlo o mandarlo. Y el cronómetro va contra el reloj del sistema, no sumando intervalos, así que bloquear la pantalla o cambiar de aplicación no descuadra la cuenta.