La fórmula
minutos = superficie × lámina ÷ eficiencia ÷ caudal × 60
De dónde sale
El riego se piensa en litros por metro cuadrado, igual que la lluvia se mide en milímetros, y de hecho son la misma cifra: un litro por metro cuadrado es exactamente un milímetro. Pero se ejecuta en minutos de grifo, y el puente entre las dos cosas es el caudal de la instalación. La eficiencia entra porque no todo lo que sale llega a la raíz: en goteo se pierde poco, en aspersión se evapora y se va con el viento, y con manguera a mano se escurre bastante.
Cómo calcularlo a mano
- Multiplica la superficie por la lámina que quieres dar
- Divide entre la eficiencia para saber cuánto hay que aplicar
- Divide entre el caudal de la instalación: son horas
- Multiplica por sesenta para tenerlo en minutos
Lo que conviene saber
Regar poco y a menudo es el error más extendido: mantiene húmedos los dos primeros centímetros, la raíz no baja a buscar agua y la planta queda a merced de cualquier día de calor. Riegos más largos y más espaciados obligan a la raíz a profundizar y dan una planta mucho más resistente. La hora también cuenta: al amanecer se pierde mucha menos agua por evaporación que a mediodía, y la hoja no se queda mojada toda la noche, que es como aparecen los hongos. Y una comprobación que vale más que cualquier cálculo: clavar un destornillador en la tierra un rato después de regar. Si entra fácil quince centímetros, el riego ha sido suficiente.