Por qué se puede calcular cualquier año
El calendario gregoriano no tiene ninguna irregularidad escondida: es una regla aritmética que se repite. Los meses siempre tienen los mismos días salvo febrero, y febrero depende de una única condición, la de los bisiestos. Con esas dos cosas, y sabiendo en qué día de la semana cayó un día cualquiera de referencia, se puede reconstruir el calendario de cualquier año sin consultar nada.
La regla de los bisiestos tiene tres capas, y esa tercera es la que casi nadie recuerda: es bisiesto todo múltiplo de cuatro, salvo los múltiplos de cien, salvo los múltiplos de cuatrocientos. Existe porque el año solar dura 365 días y casi seis horas, pero no exactamente: sobran once minutos al año, y las dos excepciones los corrigen. Sin ellas el calendario se desviaría un día cada 128 años, que es justo lo que le pasó al juliano y lo que obligó a saltarse diez días en 1582.
Cómo saber el día de la semana a mano
El método más rápido para hacerlo mentalmente es el doomsday de John Conway. Se apoya en que en cada año hay un día de la semana —el «día del juicio»— en el que caen un montón de fechas fáciles de recordar: el 4/4, el 6/6, el 8/8, el 10/10 y el 12/12, además del último día de febrero.
- Averigua el doomsday del año: en 2026 es el sábado.
- Busca la fecha ancla de tu mes: para agosto es el 8 de agosto.
- Cuenta los días desde esa ancla hasta la fecha que buscas.
- Avanza esos días en la semana desde el doomsday.
Con práctica se hace en unos segundos, y funciona para cualquier fecha de cualquier siglo. La calculadora de arriba hace lo mismo, pero pintando el mes entero.
Lo que conviene saber
Un calendario se repite cada 6, 11 o 28 años, según cuántos bisiestos haya por medio. El ciclo completo son 400 años: pasado ese tiempo, el gregoriano vuelve a empezar exactamente igual, con los mismos días de la semana en las mismas fechas. Eso significa, entre otras cosas, que el 13 en martes o en viernes tiene una frecuencia fija y calculable, y que el viernes 13 es, por poco, el día 13 más frecuente del calendario.
Dos avisos sobre las fechas antiguas. El primero: el calendario gregoriano entró en vigor en octubre de 1582, y ese mes se saltaron diez días de golpe, del 4 al 15. Para fechas anteriores, esta calculadora sigue aplicando la regla gregoriana hacia atrás —lo que se llama calendario proléptico—, que es el criterio de la norma ISO pero no coincide con lo que registraron entonces. El segundo: los países no lo adoptaron a la vez. Inglaterra y sus colonias esperaron hasta 1752 y Rusia hasta 1918, así que las fechas de los documentos de esos siglos hay que leerlas sabiendo qué calendario usaba quien escribía.